NEIVA SUMIDO EN LA PENUMBRA E INSEGURIDAD

Por: Edgar Andrés Artunduaga

Aunque para muchos la penumbra puede servir para el romanticismo y el misterio, para los neivanos se ha convertido en un problema mayúsculo. La falta de una iluminación de calidad y la ausencia de luminarias en las calles y puentes ha puesto el acelerador en los amigos de lo ajeno que encuentran en la oscuridad a su mejor aliado.

Ya es costumbre escuchar a la gente gritar “ladrón – cojanlo” con la esperanza de encontrar la solidaridad de los transeúntes o en el mejor de los casos una patrulla de la Policía que por estos días escasea al igual que los guardas de tránsito que ante la falta de pago o renovación de sus contratos abandonaron a merced de los picaros e infractores a esta ciudad.

No estoy de acuerdo con el vandalismo pero sí comulgo con las miles de personas que exigimos ser escuchados por nuestros dirigentes quienes no pueden pasar por alto las demandas y exigencias de todo un pueblo quien suplica por medidas urgentes en contra de las vulneraciones y atropellos que sufrimos todos los días los colombianos.

Es irrisorio que se promuevan campañas de turismo y se invada las redes sociales con un destino soñado como lo es el departamento del Huila, cuando no se tiene una malla vial segura, cuando el hotel del cual todo el mundo se ufanaba y sentía orgullo tiene una multa millonaria y orden de cierre por la autoridad ambiental por infracciones a lo más preciado, el medio ambiente y que no quiero dejar pasar por alto había sido denunciado públicamente por mi padre Edgar Artunduaga Q.E.P.D hace varios años pero sospechosamente engavetado por administraciones pasadas.

El Huila está atravesando una situación económica muy compleja y nuestros dirigentes requieren crear alianzas innovadoras que permitan multiplicar el mensaje que en el Huila si vale la pena invertir pero sobre todo rodearse de gente capaz y visionaria en sus gabinetes y no como está pasando en unas pocas administraciones de personas con falta de “cultura”, oportunistas y sin ninguna experiencia para esta labor que considero es una de las más importantes para sacar a los huilenses del estancamiento en el que nos encontramos.

Por último, hago un llamado a la empresa de energía para que ilumine los senderos donde transitan los ciclistas en la noche, sobre todo en la parte alta de la ciudad de Neiva, que paradójicamente es la favorita por los amigos de los caballitos de acero por ser considerada el pequeño Monserrate o Alto de la Paloma y sobra decir por lo descrestante de las casas que se encuentran en el lugar conocido como el más exclusivo de la ciudad pero que extrañamente es el más oscuro y solo está siendo iluminado por las caravanas de escoltas de carros oficiales que llegan a pernoctar o realizan visitas a altas horas de la noche, creo yo, adelantando trabajo o aprovechando para consumar amores ante la penumbra de la ciudad.

DENGUE MEREQUETENGUE

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Preocupa y mucho que el dengue continúe amenazando a los huilenses y permanezcamos aún en el top diez de los departamentos con mayor número de casos de enfermos a causa de este peligroso virus transmitido por el famoso vector “aedes aegypti”, según lo señala el último boletín epidemiológico emitido por el Instituto Nacional de Salud.

Aunque estamos dando inicio a nuevas administraciones municipales y departamental, y esto genera una especia de crisis a raíz de la parsimonia con que se comienza a gobernar, no podemos dejar en espera un tema tan importante como lo es la atención a esta enfermedad y las estrategias para el control de la propagación de la misma.

Las actividades específicas por parte de los servicios de salud y los programas de control se ven obstaculizados, con diferentes grados de complejidad por la influencia de factores económicos, políticos, sociales y administrativos. Existe asimismo una falta de aplicación en el terreno de la prioridad oficial de la prevención y el control del dengue. Las actividades de control del vector no cuentan con sostenibilidad, lo cual se relaciona con la carencia de institucionalización de programas, falta de integración intersectorial y de participación comunitaria.

Según la Organización Panamericana de la Salud, el control y la erradicación son dos estrategias, con metodologías y metas diferentes.

“La estrategia de erradicación implica cobertura universal de todos los criaderos del mosquito en todas las casas de todas las localidades infestadas en el departamento, para la eliminación total del vector y la subsecuente vigilancia permanente contra la reinfestación. El costo inicial de esta estrategia es alto, pero una vez eliminado el mosquito, el costo de vigilancia contra la reinfestación es mucho menor, y se evita totalmente la transmisión del zika, el dengue y el chikungunya.

La estrategia de control, tiene como base evitar epidemias y muertes por dengue, zika y/o chikungunya. Se identifican las áreas con mayor riesgo y se concentran los esfuerzos en estas áreas para reducir la presencia del vector.

Una estrategia intermedia entre control y erradicación, sobre todo cuando no hay suficientes recursos para cobertura universal, sería la eliminación total del vector en áreas limitadas de alto riesgo, la expansión progresiva de estas áreas libres del vector, y la vigilancia contra la reinfestación”.

La verdad es que no se les presta la atención debida a estas enfermedades y siempre se reacciona ante la presencia de un gran número de infectados y de algunos fallecidos, como consecuencia de las mismas. En estos días de intenso verano y tímidas lluvias, los mosquitos se reproducen ágilmente y es posible que como consecuencia de ello se tenga un repunte en el número de personas afectadas por la picadura del vector infectado.