El merequetengue político

Hablando de la Cámara por el Huila, hay tres grupos: unos quemados desde ya, otro casi seguros y algunos bailando en la cuerda floja.

Ese muchacho Mateo Trujillo (verde polo) parece atembado, me dice la tía Elisa. Cómo es que se retira del Concejo de Neiva para suicidarse en una lista que no tendrá el umbral. Ella, que sabe mucho de política, me refuta todos los argumentos para salvar al ansioso Mateo, que mira a todos con un irritante aire de superioridad.

María del Carmen y otras rosas con espinas

El carácter fuerte de María del Carmen Jiménez se le ha vuelto problema al gobernador del Huila, sin carácter.

La secretaria de educación ha renunciado una decena de veces y en las últimas semanas se ha negado a firmarle a González Villa el esperpéntico contrato de la alimentación escolar (la continuidad para el año siguiente), por donde se deslizan chorros de corrupción que engordan el bolsillo del funcionario y su familia.

Robando poquito

Lara SánchezAsí como el presidente Turbay Ayala ofreció reducir la corrupción a sus “justas” proporciones, un alcalde mexicano –Hilario Ramírez- admitió que había robado poquito, “apenas una rasuradita porque el gobierno está muy pobre” .

Espero que el alcalde de Neiva, Lara Sánchez, comente acerca de “la clavija” evidente (un robo poquito) con el contrato de suministro de uniformes y ropa para los empleados, suscrito por la secretaria general (Liliana Trujillo Uribe) con Miguel Fernando Castillo Zabala por $399.985.902.

Algunas cifras: la alcaldía paga zapatos para dama a $274.040 unidad. En el centro de Neiva se consiguen a $80 mil y en almacenes Vélez (que no son baratos) a $238.000. La señora Trujillo compró vestidos para mujer a $219.635, que no son de fiesta sino de dotación diaria.