A punto de quedar libre, la fiscalía le imputa otros cargos a saqueador de Comfamiliar



Armando Ariza es acusado de fraude procesal

Acusado de varios delitos y haber saqueado por años la Caja de Compensación Familiar del Huila, Comfamiliar, Armando Ariza Quintero deberá responder también por el cobro indebido de más de mil millones de pesos en medicamentos.

Amigos y algunos abogados de Ariza estaban celebrando su inminente excarcelación, pero la Fiscalía anunció que tiene nuevos cargos en su contra que presentará de manera formal a los jueces.

Ariza Quintero, en calidad de representante legal de Comfamiliar para los años 2010 a 2013, realizó recobros ante las Secretarias de Salud de Neiva y Tunja de un medicamento de nombre comercial FANDHY.

En las respectivas solicitudes de recobros enunciados hizo pasar el medicamento como si estuviera fuera del POST, cuando oficialmente no lo era.

De esa forma irregular, recibió la suma de $1000 millones en la ciudad de Neiva. La Fiscalía precisa que se configura un peculado por apropiación.

Se fijó el 2 de agosto próximo como fecha para la nueva imputación y medidas contra Ariza, quien dirigió Comfamiliar por más de 20 años, rodeado de una ostentación mafiosa en lo personal.

Entre las muchas excentricidades y escándalos, Ariza compró una casa de casi mil millones de pesos –en una urbanización reciente- y la tumbó para hacer otra más lujosa. El matrimonio de su hija fue celebrado en Cartagena con medio centenar de invitados y derroches sin nombre.

De Ariza se afirma que posee bienes en Colombia y en el exterior por cifras estrambóticas, que las autoridades confrontan. El día de su detención llamó directamente a la directora del periódico La Nación para amenazar por una información tímida que había publicado en redes sociales. Y en la noche le dijo al juez en voz alta que apurara la diligencia porque tenía una cena con varios invitados en su casa.

El sofoco bambuquero

Se le ocurrió a la tía Elisa, ya entrada en años y en carnes, ir a las fiestas del Club Campestre y juró que nunca más lo hará en la vida. Me dice ella que el escenario pasó de muchedumbre a turba en cuestión de horas, una horrible desmesura de toqueteos, malos olores y pésimos perfumes, para enriquecer a Claudia León, la dueña de todas las fiestas.

El maquillaje se le regó con las primeras estrujadas del público, más apeñuscado que en un bus de transmilenio. La tía –me dice- pasó de la alegría de ser abrazada al horror de ser manoseada. Y la vergüenza de “barrer” con el whisky y las bebidas de una mesa, sin calcular bien las dimensiones de su carrocería, o mejor…de su pollerín. ¡De sus enaguas¡, para quienes suponen otra cosa.

Ella, que ha debido vender algunas joyas para no incumplir con la cuota del club, se confiesa asqueada con tanta plebe en el mismo escenario. De buena fe considera que lo ideal –para los años que vienen- es que los socios participen en una fiesta elegante, donde las señoras puedan exhibir sus trajes típicos, carísimos, además. Y otra donde vengan todos los vallenatos y corronchos que puedan, porque estas fiestas parecieran sucederse en Valledupar y no en Neiva.

La tía Elisa está feliz con la elección de la señorita Tolima “porque era la más bella, inteligente y clasuda”. Por eso siente que Jorge Fernando Perdomo y Ramón Jesurum metieron su gol, ellos tan sencillitos y cachezudos.

-No me imagino lo que nos hubiera pasado ¡todo un año¡ si escogen a la chabacana candidata de Bogotá, lejos de ser una “señorita” y más bien una buscona, por aquello de que venía buscando coronarse hasta por la fuerza, de ser preciso.

Primero sábado que domingo

Tuve algunas incógnitas y después fuerte admiración por don Jesús Oviedo Pérez, convertido en un poderoso y sólido empresario, después de vender mamoncillos en la plaza de Rivera, como él mismo lo cuenta divertido.

Me parecía una semejanza con el chiste viejo sobre la fortuna de Rockefeller: que le regalaron una manzana y en vez de comerla decidió venderla. Y compró dos y cuatro y diez. Y cuando ya estaba inundando Nueva York con puestos de manzanas….!se murió una tía millonaria y le dejó la herencia!.

No es el caso del señor Oviedo, que en distintos escenarios ha contado sus peripecias y correrías por el continente vendiendo cursos de inglés y lecciones para leer dos mil palabras por minuto.

Sobre la eficacia de su mercancía no hay muchos testimonios, pero sí sobre las enormes ventas que logró hacer hasta posicionar su conglomerado: Passport, Koe, chocolate Tolimax, la Fundación Escuela Tecnológica FEP, Espacio y Mercadeo, Editora Surcolombiana, entre otras.

El ridículo que hizo el alcalde de Neiva

Por cuenta de sus asesores, leyó textual un discurso de su antecesor

El resumen de la situación la hace el prestigioso Diógenes Plata, figura notable de la política regional y ahora metido a fondo en las lides periodísticas.

Definitivamente en el Huila ocurren cosas pintorescas, que identifican nuestra ingenuidad, y que despiertan sonrisas en el concierto nacional.

Todos recordamos hechos como el seminarista que se hizo pasar por embajador de la India y recibió por tres días los más exaltados homenajes. O el día que un borracho gritó a la madrugada que se había “reventado” la represa de Betania y medio Neiva salió en ropas menores a salvarse en las partes altas de la ciudad.

El Huila recuerda a Liliana, que bailaba como las diosas, brutalmente asesinada a sus 30 años

Los opitas hemos revivido su baile, como señorita Caquetá, que la convirtió en reina nacional del bambuco.

Esa noche de 1996 no había otra posibilidad que coronar como Reina nacional del Bambuco a Liliana Andrea Lozano Garzón, por su carisma, por su baile magistral, por el apoyo apabullante, atronador y emocionado de sus seguidores del Caquetá y el resto del estadio que suele plegarse a la mejor.

Si el jurado escogido por las autoridades (generalmente para hacer relaciones públicas) sabía o no sabía del tema, si tenía una decisión distinta, el grito atronador del público exigía su nombre.