-AL AIRE-

En hotel Bethel de La Tatacoa, “los huéspedes están durmiendo sobre la m….”.

El Procurador Agrario, Jhon Fisher Muñoz Camacho, admite que en el Bethel Bioluxury Hotel se han atropellado todas las normas legales y le exige a la CAM “que expida el correspondiente auto de pliego de cargos”.

“Este despacho considera pertinente recordar que los procesos administrativos no pueden ser sometidos a dilaciones injustificadas pues un proceder en ese sentido implicaría la vulneración flagrante de la garantía fundamental al debido proceso”, me dice en respuesta a un derecho de petición.

Lo que dice el procurador ambiental y agrario es letra muerta, pura pantomima, porque la CAM –tan implacable en muchos casos- sigue omitiendo sus responsabilidades y le traslada el incumplimiento al municipio de Villavieja que a su vez le endosa la culpa a la Corporación Regional del Alto Magdalena.

La sorpresa es que todos se ven tan serios, tan diligentes, tan comprometidos, que la sospecha no recae en nadie. Pesa entonces sobre todos. Quizá hay mucho dinero de por medio (¿quiénes o quiénes están cobrando por dilatar?) Tal vez los dueños (Frank Sthoffer Corredor, quien aparece en papeles, o Armando Ariza, quien habría puesto el dinero?). Haría bien la DIAN en ponerle el ojo a manejos sospechosos que algunos curiosos comienzan a detectar “a simple vista”.

El papel de otros socios iniciales es un misterio. No aparecen en los rastreos normales, dando origen a suspicacias. ¿Quiénes son Alán González, Ali Lopez y Carlos Nieto? Contribuyeron con el 30, 20 y 10% respectivamente de los $140 millones que pusieron para la conformación de la sociedad Tatacoa Desert S.A.S ¿Qué paso después?. Quién financió todo el proyecto?

Es evidente que la CAM ha producido informes contundentes que demuestran los atropellos cometidos. Sin embargo no se hace efectiva sanción alguna, o cierre parcial o definitivo.

Dice la CAM: “…Se determina que la actividad hotelera donde se presta servicio de alojamiento, restaurante y piscina, no se enmarca dentro de los usos permitidos; y por el contrario genera impactos ambientales negativos, vertimientos de agua residual, generación de residuos, ocupación o represamiento de nacederos de agua (gravísimo¡) y aprovechamiento forestal de especies nativas de la zona que van en contra de los objetivos de conservación.

Por tal motivo –sentencia- la actividad hotelera (Bethel Bio Luxury Hotel) va en contravía de lo permitido dentro del Plan de Manejo Ambiental (DRMI) La Tatacoa. Tampoco tienen ningún tipo de permiso ambiental. (La construcción no ha sido autorizada).

Suena feo repetir la frase de un campesino: “los huéspedes están durmiendo sobre la m…”. En los baños de las habitaciones se generan aguas residuales o servidas, que van por una pequeña tubería y muy cerca terminan al aire libre donde se evaporan en la atmósfera. Igual pasa con las descargas de la cocina (color gris ratón y presencia de espuma) directo al suelo.

Voy a remitirle este escrito al Procurador General y al Ministro de Ambiente. La situación puede ser peor a lo descrito.

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