-AL AIRE-

Yo conozco a Claudia (Bahamón), a Claudia conozco….

Yo conozco a Claudia (Bahamón), a Claudia conozco….

La Claudia más famosa que conocimos los cincuentones y sesentones de hoy fue Claudia de Colombia, que pasó de cantar en “el club del clan” a ser finalista (con Paloma San Basilio) para representar e interpretar la ópera Evita Perón.

 Su vida de famosa fue contada hace poco en una serie de televisión. Se acostó con el boxeador Kid Pambelé. Se casó con Dumas Torrijos, hijo del hombre fuerte de Panamá. Ese matrimonio duró poco, como su éxito, la juventud. ¡Es la vida¡

 Por ese entonces, otro músico, Noel Petro, pregonaba su amor por Claudia (que ella negó siempre) y le dedicó una canción ,“La reina de las cruces”, que tenía un estribillo muy pegajoso: “Yo conozco a Claudia, a Claudia conozco, yo conozco a Claudia por su modo de caminar. Después la adaptaron a “su modo de cantar”.

 En el país seguramente hay muchas claudias (incluyo a mi hija), pero tienen renombre público Claudia Elena Vásquez, exreina de belleza y hoy esposa de Carlos Vives. Y para orgullo huilense, Claudia Bahamón, hija de Germán y Claudia, que conforman una hermosa familia muy querida en el Huila.

 “La rapada” de Claudia

 Todo este preámbulo es para referirme al video sobre la “rapada” de Claudia Bahamón, que sorprendió, estremeció y hasta sacó lágrimas, en solidaridad con las mujeres que padecen cáncer de seno.

 En realidad no se rapó, pero la imagen lograda –con maquillaje o con efectos- resultó tan real que la han visto casi un millón de personas y reproducido en muchos medios de comunicación.

 Coincidió (¿o lo hicieron adrede?) una carta de Claudia mamá con estas palabras: “…Quiero que sepas que cuando te exijo, que cuando te empujo, que cuando te pido que no te rindas, es porque te amo con mi vida y tengo plena fe en ti. Siempre seré tu madre, siempre seré tu amiga, y hasta el último día de mi vida viviré para ti y por ti”.

 De buena fe pregunté entonces en twitter si había algo más. La respuesta de Claudia, la actriz, la presentadora, la modelo, fue llamarme “sensacionalista”.

 No me causa incomodidad. Al fin y al cabo mi profesión, el periodismo, se alimenta –todos los días y por todo- del escepticismo, las otras preguntas que surgen ante cada suceso o historia.

 El umbral de los famosos y poderosos

 Me ratifica también el poco umbral de tolerancia que tienen famosos y poderosos con cualquier opinión, si se ven ligeramente afectados.

Me acuerdo, entonces, de la rabia enorme de Alejandra Azcárate porque alguna vez dije que era “flacuchenta, larguiruta”. Tan ofendida como miles de mujeres, si alguien llega a sugerirles que están gordas.

Los famosos –sobre todo los de televisión- y de primero los humoristas se vuelven irascibles. Hacen reír y se burlan, satirizan, son espectaculares, pero debiluchos si alguien se atreve a rozar su imagen encumbrada. Pero todo pasa, mi estimada Claudia de Colombia.  

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