-AL AIRE-

¿Show de la Fiscalía? comenta Melquisedec Torres

Ante todos los escándalos de corrupción que han ocurrido en el departamento del Huila en los recientes dos o tres años, la espectacularidad de las capturas, de las audiencias y de las acusaciones ante los jueces, esto ha contrastado con el pobre, pobrísimo resultado efectivo final de la Justicia contra los responsables.

Para resumirlo mejor: el Huila presenta ante el país muchos de los más aberrantes casos de corrupción, sobre todo en materia de obras públicas; frente a eso, la Fiscalía ha abierto decenas de procesos penales, ha capturado a decenas de funcionarios, exfuncionarios y contratistas, pero hasta ahora – si excluimos el reciente caso de los concejales de Neiva - nadie está en la cárcel, nadie ha sido condenado y ningún peso se ha devuelto o se ha recuperado de los centenares de miles de millones que, a la vista, se han robado, se han dilapidado o están embolatados.

Por supuesto que debe incluirse también aquí a la Contraloría, tanto la General de la República como la Departamental, que poco o nada han mostrado en materia de procesos fiscales que consisten, y es su función principalísima, en proteger los recursos públicos y cuando estos se vean afectados, hacer todo lo posible para recuperarlos.

Si miramos no más los recientes 10 años, en el Huila nos han anunciado, se han contratado, se han comenzado a ejecutar pero no se ha terminado ni menos se ha entregado ninguna gran obra física de desarrollo. Torre Materno Infantil de Neiva, Distrito de Riego Tesalia – Paicol, estadio Plazas Alcid de Neiva, pavimentación Isnos – Paletará – Popayán, pavimentación Baraya - Tello, los megacolegios en varios municipios, el Anillo Vial Turístico del Sur, y sumemos los mega millonarios contratos torcidos de alimentación escolar para nuestros niños. Por solo mencionar los proyectos de obras de mayor impacto, varios de ellos comenzados hace ocho o más años.

Ninguno, óigase bien, ninguno está terminado y todos, todos, sin excepción, han tenido retrasos, incumplimientos, sobrecostos y miles de problemas jurídicos y técnicos. Y todos, todos, tienen evidencias clarísimas de corrupción, tanto en la contratación como en la ejecución. Y nadie, nadie, está preso ni menos ha sido condenado por estos hechos.

La única gran obra que se ha hecho en el Huila ha sido la central hidroeléctrica de El Quimbo, con inversiones de cerca de mil millones de dólares. Y de El Quimbo han salido dos obras más: el puente o viaducto entre Garzón y Agrado, uno de los más largos de Colombia, y los nuevos tramos de pavimento y puentes entre Gigante y Garzón. Pero El Quimbo no es una obra pública, es un proyecto de la multinacional ENEL y es un negocio enteramente de energía eléctrica.

Y entonces, se pregunta el ciudadano de la calle ¿qué ha hecho la Fiscalía General de la Nación para lograr que los culpables de este mar de corrupción paguen, por lo menos con cárcel, sus fechorías? El responsable directo en el Huila es el abogado Justino Hernández Murcia, huilense, de Íquira para más señas, de 45 años de edad y hace 13 años trabajando con la Fiscalía. Seguramente el señor Justino, vaya coincidencia, es un hombre que sabe de Justicia, que tiene buenos conocimientos de Derecho Penal, que tiene buenas intenciones, que trata de hacer su trabajo. Pero aquí lo que valen son los resultados tangibles, concretos, evidentes.

¿Dónde están los corruptos condenados? Hasta ahora ni uno solo ¿Dónde está la plata que se robaron por miles de millones de pesos, qué procesos de extinción de dominio se han ejecutado para quitarles de sus manos esa plata a los corruptos? Ni Justino sabe ni menos nosotros ¿Qué pasará con los enormes daños que significan obras inconclusas, enormes elefantes blancos ahí, a la vista de todos?

Justino no ha hecho justicia a su nombre, no ha sido eficaz, no tiene resultados para mostrarnos, la lucha contra la corrupción no ha pasado de ser un show mediático, un espectáculo para poner titulares en los periódicos. Pero a la hora del té, a la hora de la verdad, la corrupción sigue galopando en las ancas de nuestros dineros públicos y lo que ya se robaron, ya se lo gastaron y lo tendremos que incluir en el balance triste de las pérdidas multimillonarias para el Huila. ¿Será hora de un cambio de ritmo, de un timonazo en esa Dirección Seccional de Fiscalías, será que le decimos al señor fiscal General, Néstor Humberto Martínez, que estos resultados tampoco lo dejan bien parado a él en su famosa campaña de “Bolsillos de cristal”, unos cristales que por acá, por el Huila, ya se han roto en mil pedazos? No sé Justino, no sé.

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