AMANGUALADOS Y EN DESCENSO

Dios los hace y ellos se juntan, reza el proverbio. Dos personajillos en la ciudad de Neiva comparten el mismo lenguaje vulgar, las mismas artimañas, el mismo estilo ruin de atacar a las personas; amangualados con un solo objetivo, la sed de poder y protagonismo.

Uno de ellos es dueño de una pequeña emisora comunitaria en la ciudad de Neiva, espacio que utiliza para insultar desde su “trinchera” o como dice él, desde su noticiero popular. No obstante, sus cuestionados métodos periodísticos gustan en pocos y su audiencia es casi nula.

La otra persona tiene delirios de grandeza y su sueño es siempre adueñarse de lo ajeno, en este caso de un medio de comunicación (el más grande del Huila), pero sus esfuerzos y talento de tv como dice la canción de Willie Colón, no fueron suficientes para alcanzar su gran sueño.

Tengo que confesar que, aunque intenté escuchar y digerir las noticias de Alfa Stereo no dure más de 3 minutos. Ahora entiendo por qué la gente cataloga a William Gutiérrez como un ser repugnante y grosero, fama bien merecida.

Desafortunadamente entiendo a este personaje, según me comentan está desesperado por salvar su emisora debido a investigaciones por parte del Ministerio de las TIC, que apuntan a quitarle la licencia de funcionamiento por prácticas que van en contra del objetivo de una emisora comunitaria.

Es tan lamentable la situación de Gutiérrez que ha tenido que acudir a recibir migajas por publicar artículos donde lo único que hace es calumniar a la gente que ni siquiera conoce, con tal de sonar en algún lado.

Señor Gutiérrez, entiendo la precaria situación que atraviesa, pero nunca me rebajaré a discutir con un mandadero, cuando sé que usted solo recibe órdenes de su amiga quien también va en descenso. Espero se mejore su situación y no tenga que acudir a donaciones o a estas prácticas, que van en desmedro de la profesión para continuar al aire.

Lo que muchos desconocen es el motivo por el cual la señora Clara Marcela Bobadilla Mosquera, alias “Pachela” hoy Secretaria de Cultura de la ciudad de Neiva odia tanto a los hijos de Édgar Artunduaga (Q.E.P.D). y los ataca a través de tantos periodistas que sirven como mensajeros del veneno que expulsa esta señora quien no pudo concretar ninguno de sus planes.

Pero antes de explicarles los motivos del resentimiento en contra de los herederos de Artunduaga, quiero hacer un paréntesis y manifestarle a los lectores y oyentes algo que desconocían. Resulta que la señora Bobadilla no cuenta con la experiencia laboral para asumir el cargo que ostenta hoy en día, ya que en su hoja de vida publicada en la página de la Alcaldía de Neiva señala que ha sido Gerente de Todelar Noticias, su primera mentira. Y es que mi padre tenía un espacio alquilado a la empresa Todelar, y no existía ninguna vinculación laboral con esta señora. El segundo cargo que pone es que fue gerente de Huila Stereo, otra gran mentira ya que el único con dicha dignidad fue Edgar Artunduaga, continúan las mentiras. En lo correspondiente a los cargos de prestación de servicios que tuvo en la Alcaldía de Bogotá fue por solo 6 meses, y tengo que confesar que fue un gesto del entonces alcalde Enrique Peñalosa, por la amistad que tuvo con mi padre y no por las aptitudes de la administradora de empresas.

En cuanto a su paso fugaz por la Contraloría General de la República (otra corbata) duro menos de dos meses, ya que la servidora pública nunca asistía al trabajo y prefirieron dar por terminado el contrato para evitar una posible investigación disciplinaria.

Por último y siendo la perla de la corona, está la experiencia laboral como gerente de distribuciones de la empresa Alquería, cargo conseguido por la familia de su ex esposo que hoy en día prefiere olvidar la relación que tuvo con Marcela Bobadilla y de la cual, tiene prohibida la entrada a la empresa lechera Surcolac, por las pésimas inversiones en las que hizo incurrir a quien entonces era su esposo y que casi lo lleva a la quiebra.

Pero su fama la antecede, ya que desde que falleció Édgar Artunduaga, se ha encargado de ir casa por casa suplicando piedad y misericordia, ya que los hijos de su expareja sentimental la dejaron presuntamente en la calle. Algunos incautos como Ariel Rincón, se compadecieron y la nombraron en un cargo en la agonizante zona franca que como todos saben, es un cargo totalmente burocrático. Como era de esperarse nunca brilló en su cargo, pero sirvió de trampolín para que otro incauto sucumbiera ante el llamado de auxilio de esta loba con piel de oveja, y ahora se pavonea por los pasillos de la Alcaldía de Neiva, dando órdenes y gritando a los subalternos como si fuera su empresa privada. (Toca que alguien le recuerde que los cargos públicos son pasajeros).

Pero su frustración por no poderse adueñar de las emisoras Huila Stereo, la embargan en odio en contra de los hijos que, a diferencia del gran periodista, no cayeron en la trampa y engaño al cual tenía sometido al mejor periodista del departamento del Huila.

El fallecimiento repentino de Édgar Artunduaga desbarató los planes de Marcela Boba – dilla, quien intentó persuadir a los hijos del periodista que podía hacerse cargo de las emisoras, pero un NO rotundo por su falta de capacidad la convirtieron en un ser hambriento de venganza.

Como suele pasar en las novelas mexicanas, el mismo día que fallece mi padre fuimos saqueados tanto en las instalaciones de las emisoras como en las cuentas bancarias.

En bolsas negras y en horas de la madrugada se perpetró el robo, en donde no se salvaron ni los controles del aire acondicionado, igual suerte corrieron las cámaras fotográficas, teléfonos, micrófonos y hasta una nevera fue retirada sin autorización de la empresa. Solo una persona aparte de mi padre tenía llaves de la oficina, ya se imaginarán quién es el principal sospechoso.

No quise denunciar el hecho porque sé que esos casos, se quedan archivados en los anaqueles de los juzgados, y además porque la zozobra de interponer una denuncia ante una familia con un pasado tan tenebroso como el de los Mosquera Bobadilla (no son todos) no es para menos. Muchos desconocen que el hermano de la hoy Secretaria de Cultura, era conocido con el Alias de “Panano”, exparamilitar, quien tuvo a su mando al menos 350 hombres fuertemente armados en el Magdalena Medio y con un prontuario escalofriante. Afortunadamente ya está en buen retiro, y sobre su otro hermano quien es reconocido entre el gremio de abogados penalistas por sus innumerables consultas.

Como se darán cuenta al decir esto, mi vida y la de mi familia puede correr peligro, la tía Elisa me sugirió hacer este llamado a la opinión pública porque los ataques y persecuciones siguen y temo por mi seguridad y la de mis seres queridos.

Tengo más información relacionada con la casa en la que habita la Secretaria de Cultura en el reconocido conjunto Villas del Campo, y que se rehúsa a entregar al Banco, y de los vehículos de los herederos que está desbaratando con el ánimo de que no quede nada, pero esta información y otras cosas las revelaré en mi próxima columna que espero sacar este jueves.

Seguimos Sintonizados.

LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA ES VITAL

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa

En el mes de enero del presente año, los diarios especializados en economía reportaban que “los pronósticos de crecimiento económico para este año 2020 parecían alentadores: 3,3% que está previendo el FMI es la mejor cifra en un lustro, es decir cinco años, siendo el tercer mejor número entre las economías relevantes de la región, pero no es nada diferente que apegarse al ciclo económico, que tenía en ese momento a un PIB en expansión. Es por eso que el Gobierno necesitaba urgentemente darle una mano a la economía para que ya no se celebrara un mediocre 3% como una buena cifra de crecimiento, sino que se apuntara a cifras de 4% o 5%, como las que se tenían antes de la crisis del precio del petróleo que empezó en el año 2014.

Pero esas esperanzadoras cifras de crecimiento que se proyectaban para este año se fueron disipando a la llegada de la temible noticia del “Coronavirus” y la mortal pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud, la cual no tardó en tocar suelo colombiano, gracias a la falta de controles en los aeropuertos internacionales de nuestro país.

El 6 de marzo de los corrientes, el Ministerio de Salud y Protección Social confirmó el primer caso de COVID-19 en el territorio nacional luego de los análisis practicados a una paciente de 19 años procedente de Milán, Italia, y prontamente habían contagiados por todo el territorio patrio.

Entonces el mandatario de los colombianos, Iván Duque Márquez, decretó la cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional a partir del martes 24 de marzo y mandó a sus casas a todos los compatriotas, como medida para disminuir el riesgo de contagio; determinación acertada que a la fecha arroja resultados que, aunque preocupantes, son menores que los registrados en los países vecinos. Anoche a las 9:38 PM el mapa de contagio registraba presencia de la enfermedad en 188 naciones, con 4.440.989 contagiados y 302.376 fallecidos. Pero con respecto a los cercanos, tenemos datos alarmantes, como el caso de Brasil con 202.918 contagios, Perú con 80.604 personas contagiadas y Ecuador con 30.502 ciudadanos positivos para coronavirus; frente a Colombia que tiene actualmente 13.610 infectados.

Después de cerca de cincuenta días de cuarentena obligada, el presidente Duque comenzó con la implementación de la denominada “cuarentena inteligente”, una figura que al parecer busca mantener el difícil equilibrio entre salud y economía, entre aislamiento y recuperación económica, pero que en realidad pone en grave riesgo la salud y la vida de los habitantes de esta nación.

Los pronósticos de los analistas internacionales como el caso del “Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington”, prevén una cifra desalentadora de posibles muertes en este país, proyectada hasta los primeros días de agosto, pero según algunos políticos y economistas eso no importa porque “la reactivación económica es vital” y punto. Lo mejor es cuidarse, lavarse permanentemente las manos, portar tapabocas, guantes y en lo posible no salir ni a la puerta, mientras declaran la cuarentena nuevamente.

EN LA MISMA TORMENTA, PERO EN DISTINTO BARCO

Iba a contestarle las afrentas a un bellaco que anda profiriendo embustes por un medio alternativo de comunicación, pero al recorrer el día de ayer las calles de la ciudad para llegar hasta la casa de un amigo en la comuna diez, quien afronta una difícil situación económica debido a la cuarentena generada por la pandemia, me parecieron tan insignificantes las expresiones de este arredomado personaje que preferí concentrarme en lo fundamental.

En medio de una lluvia desmedida de memes, spot, mensajes, noticias, fake news, chistes, oraciones y hasta obscenidades, me llegó un video que llamó mi atención por el mensaje que éste contenía, relacionado con la situación por la que estamos atravesando.

Y es que por más que queramos entendernos a nosotros mismos y entender a los demás, siempre tiende a reinar la indiferencia, la insolidaridad, el individualismo, y de pronto nos damos cuenta que estamos en medio de la misma tormenta, pero subidos en distintos barcos. Algunos en simples y llanas balsas a punto de zozobrar, otros en débiles canoas que amenazan con hundirse, otros en naves un poco más resistentes y algunos en fuertes navíos, todos en la misma tempestad, pero en diferentes niveles de riesgo.

Los navegantes de las pequeñas embarcaciones esperan ansiosos que los tripulantes de los resistentes buques les arrojen un salvavidas o una línea que les permita mantenerse a flote, pero cuando la borrasca recrudece, comienza a disiparse el temeroso interés de ayudar a quienes están a punto de sumergirse.

La tormenta (pandemia) apenas comienza a enfurecerse en nuestras aguas y ya se ven débiles gabarras con graves problemas para mantenerse a flote, y algunos de los que tienen la posibilidad de rescatarlas, comienzan a mostrar su indiferencia o sus más bajas y sucias intenciones.

Observando desde la proa de una pequeña nave puedo divisar cómo los capitanes de los grandes barcos comienzan a esconder las sogas, los salvavidas y los barriles repletos de comida, incluso muestran ya sus intenciones de apoderarse de los víveres e insumos que podrían destinarse para salvar a muchos de los tripulantes de frágiles pontones que intentan enfrentar el diluvio.

Estamos todos en la misma tormenta, pero en distintos barcos, como consecuencia de la desigualdad social, de la indiferencia, de la corrupción, de la indolencia de los malos e infectos gobernantes, que han llevado y obligado a inexpertos navegantes a enfrentar esta terrible tempestad aún conscientes de que pueden naufragar.

Finalmente, tenía razón Arturo Pérez, escritor y periodista español cuando expresó la siguiente frase: “Después de todo, qué sería de nosotros sin nosotros mismos, pensaba. La vida es un naufragio, y cada uno echa a nadar como puede”.

Adenda: Aunque todo parezca difícil no podemos perder la fe, porque mientras la esperanza esté viva, nuestras fuerzas no nos abandonarán.

CLASISMO EN PLENO SIGLO XXI

Esta semana nos enteramos por las redes sociales de un caso de exclusión, falta de humanidad y clasismo. Se trataba de una señora que prestaba sus servicios como vigilante en un edificio del norte de Bogotá y que fue, al parecer, obligada por sus propietarios a permanecer en su sitio de trabajo durante el confinamiento, durmiendo en el sótano en un colchón. Al parecer ella se enfermó y tuvo que ser trasladada a una clínica, pero al momento de ser subida a la ambulancia, se dice, fue despedida porque solo estaba “trayendo problemas a los miembros de la copropiedad”.

La verdad es que esto parece más un cuento de terror que una situación posible en la vida real; es de verdad inaudito que este tipo de situaciones se den y que en los tiempos actuales haya formas de esclavitud, discriminación, abuso y opresión, pues de esto es de lo que se trata: de la radiografía de un país donde las personas solo valen por lo que tienen y donde unos se creen más que los otros. No voy aquí a discernir sobre los posibles delitos que se pudieron cometer, seguro que algo se encuentra en el código penal, me interesa más reflexionar sobre la realidad del país, aún vivimos en un sistema de clases muy al estilo de las monarquías de la edad media donde hay señores y vasallos, unos que mandan y otros que obedecen. Pero resulta que la humanidad en los últimos siglos ha querido que superemos todo esto, que seamos conscientes de los derechos que tenemos por el simple hecho de nacer, de ser personas y algo muy importante: todos tenemos derechos que podemos reclamar y hacer respetar, sin importar quienes somos, que hacemos a qué nos dedicamos.

Por ello, suelo irritarme mucho cuando observo cómo algunos de mis vecinos alzan la voz y hasta el mentón cuando hablan con los vigilantes del edificio, como si ellos, además de prestar el servicio, tuvieran que aguantarse sus berrinches y el irrespeto a su dignidad. Me molesta ver cómo, por ejemplo, se les exige subir el mercado hasta el apartamento, pues en muchos edificios eso es una exigencia; no quiero decir que si alguien quiere ayudar no lo deba hacer, lo que pasa es que cuando eso es visto como una obligación, es inaceptable. Tampoco soporto escuchar cómo los carros pitan sin parar cuando el vigilante no abre el portón inmediatamente, no será que ellos están quizás en el baño haciendo sus necesidades, ¿o es que tampoco tienen derecho a ello? Podríamos seguir dando ejemplos de maltrato y ni qué hablar de las empleadas domésticas, ellas sí que sufren la soberbia de la “patrona”, pero más bien quisiera mandar un mensaje de convivencia, respeto, ayuda mutua y solidaridad con quienes realizan este tipo de trabajos; sin ellos para muchos la vida seguramente sería mucho más difícil, hagamos equipo entre todos y vivamos felices, con más veras en tiempos de coronavirus.

EL FESTÍN DURANTE LA PANDEMIA

Mientras la mayoría de los colombianos estamos haciendo enormes esfuerzos en lo personal, laboral y económico, hemos venido siendo testigos del festín que otros están haciendo, precisamente aprovechándose que todos los ojos del Estado se encuentran dirigidos a la emergencia sanitaria.

Gracias a la acción celera, seria y muy importante del Contralor General de la República, el Dr. Felipe Córdoba, vinimos a enterarnos que hace unas semanas se entregaron unos créditos con condiciones muy favorables a unas empresas que llamaron la atención por ser conocidas, grandes e importantes, incluso algunas de Huila aparecían en esa lista. Se trata de un programa denominado Colombia Agro Produce, pensado para ayudar en la crisis a la agroindustria afectada por la emergencia sanitaria y entonces para garantizar la seguridad alimentaria; hasta ahí todo pintaba bien, una intención loable y tal vez necesaria en tiempos de crisis. Pero luego se sabe que los primeros subsidios fueron adjudicados en tiempo record, en pocos días más del 90% de los recursos habían sido adjudicados a estas grandes empresas y un porcentaje muy menor a los pequeños y medianos agricultores. Y como en materia agrícola ya habíamos conocido el famoso caso de Agro Ingreso Seguro (AIS), pues inmediatamente surgieron dudas que incluso llevaron a que los tres entes de control se pronunciaran en una rueda de prensa y anunciaran investigaciones por estos hechos y hasta una penal al actual ministro de agricultura. Explicaciones van y vienen, seguramente lo detectado por la Contraloría puede ser explicado por parte de los responsables, pero de todas formas queda un sinsabor y es que en plena crisis, cuando todos tenemos que hacer sacrificios, los mismos de siempre, los ricos terminen beneficiados por el Estado cuando debería todo estar dirigido a los pobres que son los que en verdad sienten en el bolsillo las consecuencias de lo que está pasando. Esto en verdad no tiene presentación.

También nos enteramos que algunas entidades del Estado, en días pasados, compraron carros blindados para sus funcionarios y los montos no eran precisamente bajos. Surge la pregunta, ¿era necesario hacer ese gasto en este momento cuando a otros funcionarios públicos se les está exigiendo el 15 y hasta el 20% de su salario como un aporte solidario porque supuestamente el Estado necesita dinero? Sin duda un mensaje contradictorio por parte del gobierno.

Es lamentable que se aproveche la calamidad social en la que estamos para el beneficio personal de unos pocos y que el gobierno no sea coherente con el discurso frente a sus ciudadanos.